Cuando explicamos a las personas nuestra filosofía y servicios de empresa, “para qué” es una de las objeciones que más escuchamos.

Y lo entendemos.

Y es que los seres humanos estamos diseñados para mantener el equilibrio mental y emocional, rechazando emprender cualquier acción que resulte de esfuerzo y trabajo; por cierto, ¡también estamos diseñados para movernos! Por mucho que algunos todavía renieguen.

En una sociedad donde la prevalencia de la obesidad y enfermedades asociadas es tan alta (y en aumento) y donde cada vez estamos más concienciados y hay más información sobre los potenciales riesgos del sedentarismo, algo está fallando.

Las cifras sobre consumo de servicios de actividad física y ejercicio también aumentan, pero… ¿estamos teniendo éxito con este modelo? Rotundamente no. Los datos son reveladores:

  • La tasa de abandono de la práctica de ejercicio en un gimnasio sigue siendo alta y prematura (entre los 3 y 6 primeros meses).
  • Los clientes de gimnasios siguen frustrados por el fracaso en la consecución de objetivos y la ausencia de expectativas realistas.
  • El tiempo y el precio son los motivos fundamentales para elegir un gimnasio, así como la cercanía al hogar.
  • El 34% de las personas que entrenan, lo hacen en su hogar.

Unido a los datos anteriores, observamos que en el sector inmobiliario se sigue apostando de manera firme por construir vivienda con espacios sociales y destinados a la práctica deportiva y el ejercicio.

¿Por qué tener entonces un gimnasio en la comunidad? A estas alturas del post quizá ya hayas entendido que la opción de entrenar en casa es una opción válida, firme y sostenible.

¿Nadie lo utiliza? Eso se acabó. Nuestra empresa promueve productos y servicios para facilitar estas prácticas en las zonas residenciales, asesorando en la compra de máquinas, prestando servicios de entrenamiento y ofreciendo un equipo de servicio técnico y mantenimiento para que las máquinas estén siempre reparadas y listas para su uso.

¿Te animas? Esperamos haberte convencido.